lunes, 24 de octubre de 2011


Este es el inicio.
Hace muchos años, en un país de ensueños, un poderoso rey habló a su hijo con estas palabras: Hijo mío, ha llegado el momento en que debes aprender los 10 principios básicos de la vida; son 10 lecciones que te darán todo el conocimiento que necesitas para llegar a ser, algún día, el hombre más sabio del universo y el más feliz de toda la creación. Son 10 sencillas lecciones, pero que sólo tú podrás aprender, porque, aunque mucha gente querrá explicártelas, en realidad, todo lo que tendrás que hacer, será recordarlas.
Cuando nacemos, todo lo que necesitamos aprender lo llevamos dentro de nosotros; la vida, la naturaleza, el sol, las estrellas, los demás seres humanos, no son sino libros en donde tú podrás recordar tus lecciones internas. Vivimos en una gran escuela, la escuela de Dios, y a ti te corresponde recordar esos 10 principios fundamentales, para que puedas entender lo que Dios quiso decirnos cuando nos puso en esta creación suya.
Déjame explicarte algo: Para recordar cada uno de ellos, tendrás que visitar diferentes regiones del universo, tendrás que visitar diferentes planetas, tendrás que platicar con diferentes personas y, en ocasiones, con otras criaturas. Encontrarás magos y adivinos, laberintos y castillos, pero recuerda algo siempre, todo lo que necesites saber lo tienes dentro de ti; no importa qué tan complicado sea, no importa qué tan sencillo sea, cuando sientas alguna duda aparecer en tu camino, cuando no sepas qué acción tomar, cuando te veas en peligro o tus fuerzas flaqueen, voltea hacia dentro y ahí encontrarás lo que necesites.
Todo ser humano, en algún momento de su vida, aprende las lecciones que tú ahora vas a aprender; a algunos les toma toda la vida, otros, en cambio, pareciera como si nunca las olvidaran. Tu camino es el camino de todos, tu meta es la meta que todos deseamos y andamos buscando, el cielo estará al alcance de tu mano y todo lo que necesites podrás encontrarlo dentro de ti.
Los consejos, cuando los pidas a otras personas, tal vez te resulten ambiguos o confusos; cuando los consultes al cielo, estarán dados en claves o en enigmas; cuando los medites dentro de ti, serán transparentes como el agua; mil veces te será más sencillo preguntar, que investigar dentro de ti mismo; muchas veces tendrás la tentación de seguir lo que otros siguen, buscar donde los demás buscan, pero tendrás que recordar que tu camino es diferente al de todos los demás, porque tu camino es interno, las señales del mapa las llevas dentro de ti mismo, y aun cuando persigues lo mismo que los demás andan buscando, tu mapa es diferente.
Desconfía de lo que tus sentidos perciban; recuerda siempre analizar, a la luz de tu conocimiento interior, lo que la vida te ofrezca; no te dejes deslumbrar por los ropajes angelicales que pudieras observar en el camino, puede ser que oculten a un ser confundido; tampoco pienses, que aquellos que creen haber llegado ya al final del camino, puedan darte los consejos que tú necesitas.
Recuerda siempre, andas en busca de 10 lecciones; aunque tienes todo el tiempo del universo para encontrarlas, nosotros, tus padres, tus herrmanos, tus seres queridos, contamos con un tiempo para esperarte; si lo logras en un tiempo razonable, estarás de vuelta con nosotros, pero si tardas más de lo necesario, a tu regreso ya no nos encontrarás, pues nosotros también estamos siguiendo nuestro camino. Si tú nos encontraras rápidamente, podrías regresar y ayudarnos y podrías darme consejos como hoy te los doy yo a ti, pero si tomaras más tiempo del necesario, tal vez ya no me encuntres y no encuentres a tu familia para seguirte apoyando y guiándote. Si alguna vez necesitaras de mi ayuda, búscame dentro de ti, nunca afuera, recuerda y ténlo presente siempre.
Pues bien, ponte de rodillas porque voy a darte mi bendición; de hoy en adelante caminarás por las regiones del universo en busca de los 10 principios.
Mi mano te toca en la frente para despertar en ti la luz que te llevará, paso a paso y con seguridad, a los lugares en donde encontrarás los principios mágicos.
Mi mano te toca en tus labios para que permanezcan callados cuando es preciso hablar poco, pero para que tengan la sabiduría necesaria para guiar a otros, cuando te sea solicitado.
Mi mano te toca en el corazón, para que mantengas siempre presente los sentimientos de amor que deben impulsar a todo ser humano a ayudar a los demás y para que te mantengas al resguardo de las espinas que seguramente el camino tendrá para ti.
Mi mano toca las tuyas para que nunca te falte la energía y la fuerza necesaria para apartar de tu camino los obstáculos y las tengas siempre libres para ayudar a los que encuentres caídos.
 Responde a esto
Mi mano te toca las piernas para que nunca descansen, para que te puedan llevar a donde tu espíritu te indique, dócilmente, sin ninguna protesta.
Hoy es el momento de partir, ve con Dios hijo mío y recuerda cada una de mis palabras. Vuela con el viento, viaja con el sol, aprende de las estrellas, y cuando hayas terminado tu jornada, regresa con los tuyos.
Que así sea.




24 de Octubre
Yo soy el Ángel de la Curación

Mis alas se extienden para cobijarte 
dulcemente. Ven… quiero recibirte en mis brazos, protegerte con mi luz y 
conducirte ante el Sanador Angelical. ¡El Arcángel San Rafael! Su amor es 
ilimitado. Su bondad es celestial, y aguarda con ternura a todo el que se acerca 
a él para sanar su espíritu, curar su alma, aliviar sus penas y aplacar el 
dolor. Es el Ángel del Amor. Cierra los ojos. Aspira profundamente y observa 
esta aparición angelical.

Un dorado magistral matizado con luz 
esmeralda ilumina el cielo y aparece el Médico de Dios, el Divino Caminante, con 
su bastón celestial. Su estrella lo ilumina y una gran corte lo acompaña. Están 
dispuestos a auxiliar y a sanar el cuerpo, el alma, la mente y el 
corazón.

¡Ve hacia su abrazo!… y recibe su luz de 
sanación. Pide salud para ti, para tus seres amados y para todos los seres de la 
Creación. Observa cómo asiente con su sonrisa de comprensión.

Te bendice y su índice derecho se extiende 
hacia el cielo. Es la señal de la Curación. Queda en paz. ¡Tu deseo se ha 
cumplido!… Ahora, acurrúcate en mi pecho… aspira serenidad… tranquilidad. Yo te 
amo profundamente..
..


Quiero que permanezcas siempre así, 
dejando que yo te mime, que te proteja, que te ame, durante toda la 
eternidad…

Estoy en tí, tu estas en mí, SOMOS UN SOLO SER…..

Con Amor en mi corazón

 AUTOR LUCY ASPRA

BUSCAR LA LUZ


Cuando creamos nos hacemos parte de la creación colectiva del mundo.

 Un cuento de Liliana Ramati 

      Aquella mañana de marzo, cuando el sol comenzaba a entibiar, la vida empezaba a manifestarse de mil maneras diferentes en el parque de Tomás.
   El suelo era un bullicioso ir y venir de insectos, de  los más variados tamaños, formas y colores. El césped denso, era el gigante a atravesar, cual  selva enmarañada, a juzgar por el tamaño de los pequeños.  Distintos planos permitían disfrutar de árboles y arbustos, haciendo de los distintos verdes una perfecta escala cromática, salpicada de pinceladas rojas, amarillas, blancas,……y cuanto color quieras imaginar.   El canto de los pájaros despertaba la mañana, componiendo entre todos una bella sinfonía.
  Así el sol, en un juego de luces y sombras dejaba filtrar sus rayos sobre cada árbol, sobre cada flor, sobre cada hierba.
  En medio de tanto despliegue, en un pequeño rincón, donde la tierra había sido removida, asomo la cabeza una pequeña lombriz, quien mirando trabajosamente el espectáculo que se desarrollaba allá afuera, comenzó a quejarse a viva voz.
 - ¡Y claro, así es fácil! Tantos colores para mirar tanto  sonido para escuchar, tanto sol que te entibie……… mientras tanto YO , siempre abajo de la tierra, sin luz, sin color, sin cantos   ¡ es tan triste !
- ¡ Pero Sra. lombriz!, respondió una hormiga que por ahí pasaba ,nuestra casa también esta bajo tierra y ,dejando por un momento su carga trato de convencer a la lombriz de que ellas salían solo a  trabajar y conseguir alimentos para sus crías.
-  Si claro, contesto la lombriz, pero al menos ven un poco de sol, caminan por el pasto, se trepan a un árbol ó a un rosal...
-  Si, si… entiendo a donde apunta su queja, en definitiva a Ud., ¡no le gusta ser lombriz!, quisiera, quisiera…. quizás ser mariposa, ó un arbusto ó una flor?
-  De lo que se trata, insistió la lombriz, un tanto confundida, es que no entiendo para que trabajar tanto en un lugar en que nadie nos ve.
-  Mire Sra. lombriz, propuso la hormiga, que le parece si yo me tomo un descansito y la acompaño a charlar con quienes están afuera y arriba, y a ver si así logra tener mas claridad.
 Y así sin más, la hormiga y la lombriz salieron en una extraña travesía por el parque tratando de encontrar alguna respuesta.
Pronto se encontraron ante un añoso roble, que se elevaba imponente ante la pequeñas criaturas. Su silueta se recortaba sobre el fondo azul cielo, su denso follaje apenas dejaba filtrar tenues rayos de sol y decenas de aves se cobijaban en sus ramas.
-   Señor roble, señor roble, comenzaron a gritar a dúo las aventureras. La suave brisa elevo las pequeñas voces que llegaron como susurros hacia el corazón del árbol.
-  Quien es?...quien habla?...contestó
-  Acá abajo, nosotras, la hormiga y la lombriz.
  
-  A que se debe tanto alboroto?...
-  Disculpe la molestia, Sr. roble, pero salimos en expedición, buscando repuestas para la lombriz, respondió la hormiga, algo asustada.
-   Respuesta? …que tipo de respuestas?... Rugió el roble.
 Muy tímidamente, la lombriz manifestó sus dudas y sus disconformidades
-  Lo que pasa  es que no entiendo  ¡que sentido tiene toda una vida abajo, sin luz, sin colores, sin sol que entibie, sin tantas cosas que hay arriba!  Y bueno…quería conocer como se vive arriba, a ver si preguntando y preguntando encuentro algo de claridad para mi oscura vida.
-  Bueno, bueno, pequeña, creo que cada uno te podrá contar sus experiencias, pero solo vos podrás valorar tu propia vida y tu trabajo.
Mientras así hablaban el roble y la lombriz, los demás árboles, intrigados por la singular conversación, comenzaron a inclinarse, para  escuchar mejor y participar de la charla, pues todos querían contar algo de sus historias.
- Y bueno, ya que estamos podría comenzar yo, dijo  el roble, poniéndose algo nostalgioso. Recuerdo cuado era pequeño, tenia muchos amigos, casi todos teníamos el mismo tamaño, no había diferencia entre nosotros. Había tiempo para  juegos y largas charlas de cómo nos gustaría ser cuando fuésemos grandes.  Y si, el tiempo pasó y comencé a alejarme mucho del suelo y de mis compañeros. Mi follaje se convirtió en sombra para muchos, animales  y personas, y mis ramas son descanso para cientos de aves, cada  día, pero… acá arriba también me siento solo más de una vez.
-   Nosotros somos hermanos, dijeron a una sola voz dos aromitos.
-   Pero como veras no se nota, protestó el más pequeño, que asomaba debilucho de un pequeño cantero en el que ya no quedaba espacio para seguir creciendo. En cambio mira a mi hermano, ¡cuanto más grande que yo es! Crece libre, sin límites…
-   Es así, opinaron muchos, a quienes el espacio les favorecía, la verdad que no tener tantos obstáculos  permite que troncos y ramas se desarrollen mas grandes y firmes.
-  Claro, pero yo entiendo al pequeño aromito, elevó la voz un ceibo que le toco crecer junto a una vieja pared .Mi tronco quedo prácticamente adherido a la pared y mis ramas solo pueden crecer dificultosamente hacia un solo lado.
Y así, una a una, se fueron escuchando  diferentes voces, la del arbusto que creció entre las piedras, la del viejo algarrobo, cuyas ramas secas mostraban el espectro del vigor de otros tiempos, la del lapacho rosado, cuyas torcidas ramas buscaban nuevos espacios de luz, y aun la de aquellos destruidos y mutilados, en donde nuevos brotes gritaban que la vida seguía estando presente.
Entrelazadas historias de paciencia, de adaptación, de aceptación, de esperanza, de renovación, de fortaleza, de respeto, surcaron el aire de aquella mañana, llevadas por la suave brisa hacia cada rincón del parque , como si por una vez en sus vidas quisieran dar a conocer lo que anidaba en los profundo de sus corazones.
La hormiga y la lombriz, no salían de su asombro, descubriendo otras verdades, disconformidades, alegrías y tristezas.
Después de un tiempo, que a las pequeñas se les antojo eterno, las voces se fueron acallando y el silencio comenzó a reinar nuevamente. El Sr. Roble tomando la palabra se dirigió a la lombriz diciendo:
 - Bueno, bueno, vean que gran alboroto se armo, Como ven cada uno tiene su historia con aceptaciones y rebeldías. Pero te quiero decir algo pequeña lombriz, mis raíces también están en lo profundo de la tierra, crecen pero de ahí no se mueven, ni ellas, ni yo, este es mi espacio del principio al fin.
Por eso te pregunto: ¿donde caen hojas, flores y frutos?... ¿quien sostiene nuestras ramas cuando se desprenden por el viento ó por estar viejas y enfermas?... ¿quien da nueva vida a las semillas?... ¿Dónde se desarrollan nuestras raíces, nuestro sostén?... No es acaso en tu espacio, ese en el que incansablemente trabajas?...Como ves, yo acá, vos allá, vivimos entrelazados, necesitados, dependientes, los unos de los otros; cada uno en su espacio desarrollando una tarea que sirve a otros.
  
La lombriz, como si un gran rayo de luz, hubiese iluminado su diminuto cerebro, entendió y acepto y, por primera vez en su vida, experimento la alegría de ser lombriz.
Agradecida a todos, emprendió junto a su compañera de aventuras el regreso definitivo a su espacio, con la intima y plena convicción del lugar que ocupaba y de la tarea que realizaba.

sábado, 3 de septiembre de 2011


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Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz.

Testimonio de voces de angeles reales