viernes, 21 de septiembre de 2012





A través de los Elohim Heros y Amora en el corazón, el cual es el foco del rayo rosa y de la llama trina, se magnetiza el amor como la adoración de la voluntad de Dios como el equilibrio de la mente Crística, como la facultad intuitiva del amor mismo y como la plenitud de la Trinidad en manifestación.



"La apertura del tercer ojo no es la medida de logro espiritual, sino de la apertura del cora
zón.” –El Amado Cyclopea, 1980



El Tercer Rayo es el rayo del Amor de Dios y el chakra de doce pétalos del corazón es el centro del amor en el hombre. El color de este rayo varía desde el rosado de un delicado pétalo o un berilo de color rosado hasta los purgantes fuegos del rubí.



El corazón es la fuente de la vida, y del corazón mismo provienen los asuntos de la vida. El corazón se vuelve sagrado cuando la conciencia Crística es elevada, la mente carnal destronada y el corazón hecho el maestro del templo y el maestro de nuestra vida.



El chakra del corazón es la fuerza central del Ser en ti. Es la sede de toda la vida, de todo el vivir, dar, todo el fluir , toda la energía recibida de Dios. Es a través del corazón que a todos los otros chakras se les distribuye su luz. La luz viene de la cuerda cristalina desde el corazón de la Presencia YO SOY y va directamente al corazón, el cual la distribuye a los tres chakras arriba del corazón y a los tres chakras por debajo, haciendo un total de siete, más el octavo chakra el cual está en la cámara secreta del corazón. La única manera en la que el alma puede ser liberada en los chakras es por la luz anclada en el corazón.



El corazón es la clave para el logro—no el cerebro o el sistema nervioso o cualquier otra parte del templo. El corazón contiene el registro de todas nuestras iniciaciones, toda nuestra superación.



Una vez que los test requeridos del plexo solar son pasados, el alma puede proceder hacia su educación en el chakra del corazón. Aquí las lecciones que se aprenden son la misericordia y la compasión. Es dentro del chakra del corazón que la transmutación de la dureza del corazón debe llevarse a cabo, lo que el Buddha llama el corazón no misericordioso, a través de las buenas obras en el servicio a la vida y al ejercicio del amor. Cuando el alma está lista ella puede recibir el test del Buddha Interno y del Cristo Interno en el chakra del Octavo Rayo, la antecámara del chakra de doce pétalos del corazón, en donde la llama trina arde sobre el altar y el Buddha Interno es el Gurú y el Cristo Interno es Alto Sacerdote.



Los corazones estrechos, en donde el lugar es angosto y la expansión de la conciencia no es mucha, no pueden contener a la mente del Buddha ya que el fundamento de la mente es la compasión. Las lecciones de la vida en el corazón son lecciones de amor divina y acerca de qué es el amor humano. El amarse a uno mismo puede ser el comienzo, pero uno debe primero amar al Ser Verdadero para poder apreciar la expresión del alma en el proceso de convertirse en ese Ser.



Las doce virtudes del corazón pueden ser multiplicadas individualmente, una por una, o como la plenitud del equilibrio de la llama trina. Esta multiplicación, ya sea de los fuegos del perdón o de los cinco talentos, o para la sanación de los leprosos, es siempre lograda a través del servicio a la vida ya que el verdadero discípulo ministra las necesidades del Cristo en todos.



El Arcángel Chamuel, como el Arcángel del Tercer Rayo, nos inicia en los usos del amor en el chakra del corazón.
  

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