domingo, 7 de octubre de 2012






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Cuando el Señor estaba creando a las madres se encontraba trabajando horas extras en el sexto día. Un ángel apareció y le dijo: "Estás gastando mucho tiempo en esta creación...".
Y el Señor le contestó: "¿Has leído las especificaciones para esta orden? Ella debe ser totalmente lavable, pero no de plástico; tener 180 piezas movibles... todas reemplazables; funcionar a punta de café negro y de las s
obras de la comida; tener un regazo que desaparece cuando se para, un beso que cura todo desde una pierna rota hasta un desencanto amoroso, y seis pares de manos".

El ángel moviendo su cabeza lentamente dijo: "Seis pares de manos, ¡imposible!".
"No son las manos lo que me está causando problemas", replicó el Señor. "Son los tres pares de ojos que las madres deben tener".
"¿Sería este el modelo estándar?", preguntó el ángel.
El Señor afirmó moviendo su cabeza. "Un par de ojos para ver a través de las puertas cerradas cuando ella pregunta: ‘¿Qué están haciendo allí niños?', aunque ella ya lo sepa. Otro par en la parte posterior de su cabeza para ver lo que no debe pero que necesita saber y, por supuesto, otro par en frente para mirar las travesuras del niño y decirle con la mirada y sin hablar: "lo entiendo y te comprendo".
"Señor", dijo el ángel tomándole de la manga gentilmente. "Ve a la cama. Mañana...".
"No puedo", dijo el Señor. "Estoy tan cerca de crear algo muy parecido a mí. Ya tengo una que se cura a sí misma cuando está enferma..., puede alimentar a una familia de seis con una libra de carne molida... y lograr que un niño de 9 años se duche".
El ángel revisó el modelo de la madre muy despacio. "Es demasiado suave", comentó.
"¡Pero fuerte!", exclamó el Señor. "No te puedes imaginar lo que esta madre puede hacer o aguantar".
"¿Puede pensar?", preguntó el ángel.
"No solamente pensar, sino también razonar y comprometerse", dijo el Creador.
Finalmente, el ángel se inclinó y acarició con su dedo la mejilla. "Tiene una fuga", comentó. "Te dije que estabas intentado poner demasiado en este modelo...".
"No es una fuga", dijo el Señor, "es una lágrima".
"¿Para qué sirve?", preguntó el ángel.
"Es para mostrar alegría, tristeza, decepción, dolor, soledad y orgullo", dijo el Señor.
"Eres un genio", dijo el ángel.
El Señor tristemente dijo: "Yo no la puse allí".

Marta B Abril♥
 


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