Un viajero llega a una posada con su burro. Para que este caminase más rápido le había colocado una zanahoria sobre sus ojos atada a un palo, cuando otro burro de la posada lo ve, se burla de él
La Posada del Descanso era un conjunto de casas al lado del camino. Allí solían parar los viajeros que iban y venían de la ciudad cercana. Algunos se detenían a comer bajo techo y otros, con más posibilidades, se quedaban a pasar la noche. Los menos, sencillamente , paraban un rato para que descansaran las caballerías si llegaban muy agotadas.
Un día sucedió que había un burro atado cerca de la entrada cuando vio llegar un pequeño carromato tirado por uno de sus congéneres. Nada hubiera tenido de particular, si no hubiera sido porque del carro sobresalía un largo palo del que pendía una zanahoria que quedaba por delante pero lejos del alcance del burro.
Cuando el amo del carromato paró junto a la casa y entró en la posada, el burro que estaba atado miró al otro sin parar de reírse de él.
-Pero ignorante --decía--¿ No ves que el palo que sostiene la zanahoria va atado al carro y nunca podrás alcanzarla por mucho que camines?
El otro pollino que venía algo fatigado tomó aliento antes de dirigirse a él.
-Cada vez que mi amo pone la zanahoria en el palo ya sé que quiere que camine. Y yo lo hago pues es la vida que parece ser que nos corresponde a los burros. Así que camino hasta que el dice que pare. La zanahoria no la miro pues ya sé que nunca voy a alcanzarla, pero haciendo ver que caigo en el engaño, me libro de los golpes. Dime ¿Cuantos palos te llevas tú al cabo del dia por hacer lo mismo?.
Autor: Javier Miguel