viernes, 26 de octubre de 2012


FREYA
HACER EL AMOR CON LOS ELEMENTOS

Este ejercicio puede realizarse como acto o como viaje. Si decides hacerlo como acto tendrás que encontrar un lugar en la naturaleza donde nadie te moleste ni violente tu intimidad.
Comienza de pie pero sientete libre de sentarte o tumbarte cuando así lo requieras. Ves poco a poco y no te fuerces. Toma conciencia de cualquier sentimiento que pueda surgir y respira con él. Date permiso para sentir bien.
Si optas por hacerlo como viaje, siéntate con la espalda recta. Respira profundamente y exhala dejando ir todo aquello que necesites dejar ir. Inspira profundamente de nuevo pero esta vez visualiza que lo haces por la vulva y que el aire entra hasta el útero. Siente como se llena tu útero de sensaciones placenteras.
Visualiza un círculo, dirigete hacia el este. El este es el lugar del elemento aire. Siente como el aire acaricia tu piel, bien en forma de toque ligero, o bien soplando en torno y a través tuyo eróticamente. Deja que juegue con tus pechos, deja que acaricie suavemente los labios de tu vulva y el clítoris. Permite que el placer se extienda por todo tu cuerpo. Tomate tu tiempo y déjate experimentar todo lo que consideres oportuno.
Después dirigete hacia el sur, el lugar del fuego. Invita al calor del sol, al fuego a que juegue contigo. Siente la calidez del sol, la vibración del calor, lamiendo tu piel en ciertas zonas. Cuando sientas que crece el placer, siente como el calor rebosa todo tu cuerpo. Respira profundamente en medio de esa delicia que el sol y el fuego te provocan y deja que irradie por todo tu cuerpo. Tomate tu tiempo para experimentar.
Vete ahora hacia el oeste, lugar del agua. Invita al agua a jugar contigo. Siente como se desliza por tu piel, acariciándote con su humedad. Abre tus lugares más sensibles al toque del agua. Deja que el agua te saboree, te roce, te envuelva. Respira profundamente en medio de las sensaciones que te provoca el agua y deja que envuelva tu cuerpo en sus vaivenes. Tomate tu tiempo para experimentar.
Vete al norte, lugar de la Tierra. Invita a la tierra a que venga a jugar contigo. Toma barro, la espesa y húmeda tierra y escarcela por todo tu cuerpo con afecto, honrando el intento de darle placer a tu cuerpo. (Si lo haces físicamente quizás quieras utilizar harina o cualquier otra sustancia para untarte los genitales) esparce todo ese amor de la tierra con una capa gruesa por todo tu cuerpo. Disfrútalo date permiso para experimentar con todo aquello que pueda surgir de ti. Permítete sentir como la tierra hace el amor contigo hasta que te sientas satisfecha. Luego absorbe toda la energía que has generado haciendo el amor con los elementos. Se consciente de que tu eres la responsable de tu propia sexualidad y la responsable de obtener lo que necesitas.
Cuando lo consideres oportuno respira profundamente, abre los ojos y regresa al aquí y ahora. Dale las gracias a Freya por su regalo
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