viernes, 26 de octubre de 2012



  • COATLICUE
    PERCUSIÓN PARA EL DOLOR

    Necesitas un tambor y una maza. Con las manos puedes hacerte daño, si las tienes que usar no te dejes llevar por las emociones.
    Siéntate cómodamente, con la columna recta. Inspira profundamente y deja salir el aire desprendiéndote de todo. Respira profundamente y lleva el aire hasta el útero, hasta el centro de tu cuerpo y luego suelta el aire. Cuando sientas que estas centrada y relajada, date espacio y permiso para abrirte a tu dolor.
    Busca el lugar de tu cuerpo donde se acumula el dolor. Quizás cuando se abra el dolor, fluyan otros muchos dolores. Puede resultarte difícil dominarlo, simplemente déjalo fluir y acéptalo. En cuanto comiences a experimentar tu aflicción, estate preparada para golpear el tambor. No le des importancia a como suena, lo importante es que hagas sonidos. Deja que se manifieste el ritmo de tu propio dolor. Vocaliza también si así lo deseas. Date permiso para moverte, danzar o para volverte loca de dolor. Haz lo que necesites hacer. Cuanto mas te impliques mejor será la experiencia. Aúlla, grita, llora, suelta ese dolor.
    Sigue sacando tu dolor hasta que se convierta en otra cosa. Sigue profundizando. Cabalga sobre tu dolor hasta que se transforme. Si crees que no es el momento de sacarlo todo, puedes sacar un poco y dejarlo para otro momento en que te sientas mas preparada.
    Cuando hayas expresado tu dolor con el tambor y se haya transformado, o cuando sientas que lo que has hecho era lo mas adecuado en tu caso, deja el tambor a un lado, inspira profundamente y deja salir el aire lentamente, inhalando la energía que has generado. Agradece tu coraje. Cuando te sientas preparada abre los ojos.
    COATLICUE
PERCUSIÓN PARA EL DOLOR

Necesitas un tambor y una maza. Con las manos puedes hacerte daño, si las tienes que usar no te dejes llevar por las emociones.
Siéntate cómodamente, con la columna recta. Inspira profundamente y deja salir el aire desprendiéndote de todo. Respira profundamente y lleva el aire hasta el útero, hasta el centro de tu cuerpo y luego suelta el aire. Cuando sientas que estas centrada y relajada, date espacio y permiso para abrirte a tu dolor. 
Busca el lugar de tu cuerpo donde se acumula el dolor. Quizás cuando se abra el dolor, fluyan otros muchos dolores. Puede resultarte difícil dominarlo, simplemente déjalo fluir y acéptalo. En cuanto comiences a experimentar tu aflicción, estate preparada para golpear el tambor. No le des importancia a como suena, lo importante es que hagas sonidos. Deja que se manifieste el ritmo de tu propio dolor. Vocaliza también si así lo deseas. Date permiso para moverte, danzar o para volverte loca de dolor. Haz lo que necesites hacer. Cuanto mas te impliques mejor será la experiencia. Aúlla, grita, llora, suelta ese dolor. 
Sigue sacando tu dolor hasta que se convierta en otra cosa. Sigue profundizando. Cabalga sobre tu dolor hasta que se transforme. Si crees que no es el momento de sacarlo todo, puedes sacar un poco y dejarlo para otro momento en que te sientas mas preparada. 
Cuando hayas expresado tu dolor con el tambor y se haya transformado, o cuando sientas que lo que has hecho era lo mas adecuado en tu caso, deja el tambor a un lado, inspira profundamente y deja salir el aire lentamente, inhalando la energía que has generado. Agradece tu coraje. Cuando te sientas preparada abre los ojos.

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