miércoles, 31 de octubre de 2012


Tú si puedes ser feliz, pase lo que pase

Si puedes ver la obra de tu vida destruida y, sin decir palabra, volver a comenzar, o puedes perder de golpe todas tus ganancias sin un gesto ni un suspiro…
Si puedes ser amante sin estar loco de amor, si puedes ser fuerte sin dejar de ser tierno y, sabiéndote odiado, no odiar a tu vez…
Si puedes escuchar tus palabras falseadas por los pícaros para excitar a los tontos y oír cómo sus lenguas te calumnian sin que tú mismo mientas…
Si puedes amar como hermanos a los amigos que has elegido y a los hermanos que te han tocado tratar como amigos, sin que ninguno te absorba y a todos consideres…
Si puedes admitir del amigo la posible pérdida y del ser querido el posible fallo pero los sigues amando y, porque los comprendes, no necesitas perdonarlos ya que no los culpas…
Si puedes alcanzar el triunfo después de la derrota y acoges con igual calma ambas mentiras, si puedes conservar tu valor y tu cabeza cuando los demás los pierdan…
Si puedes meditar, observar, conocer, sin llegar nunca a ser destructor o escéptico; soñar, mas no dejar que el sueño te domine; pensar sin ser sólo un pensador…
Si puedes dominar tu cólera, si puedes ser audaz sin ser imprudente, si consigues ser bueno y llegar a sabio sin imponer tu moral ni ser pedante…
Si puedes creer que la vida merece vivirse y que la humanidad va hacia un mundo mejor, si puedes llenar el minuto más implacable con sesenta segundos de lucha…
Si puedes valorar la dificultad de todas estas empresas y aun así no te acobardas y te dispones a intentarlo cada día con humildad, constancia, fe y esperanza…
Entonces morirás igualmente, pero vivirás mejor y el aroma de tu bondad ahuyentará tu soledad, ya que estarás pleno de Dios y solo entonces podrás ser feliz, pase lo que pase.
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